sábado, 29 de agosto de 2009

The Zimmers: promoviendo a reflexionar por medio de la comicidad C:

Los Zimmers es un grupo de rock integrado por adultos mayores, este grupo surge después de que Tim Samuels, un cineasta londinense, realizara un documental en la BBC, acerca del profundo sentimiento de aislamiento y aprisionamiento que vivían los habitantes más viejos del país, y se dispuso a reclutar pensionados que de otra manera, estarían atrapados en instituciones y/o asilos. De esta manera, los Zimmers grabaron su primer sencillo my generation (un cover del grupo The Who), donde el grupo manifiesta cantando, una protesta contra la sociedad que los ha hecho a un lado.

Este video es una evidencia de que la comicidad puede servir como una herramienta crítica mucho más fuerte y eficaz para propiciar el análisis y la reflexión ante una problemática social determinada, que la misma solemnidad.


video


Mi interés radica en proponer soluciones por medio del diseño a una problemática de la convivencia urbana: el respeto del lugar reservado para el adulto mayor en los vagones del metro de la ciudad de México. No con fines redentores, sino de poder aportar replanteamientos por medio del diseño y así versatilizar realidades, porfiar por distintos y vastos cristales, y así, tal vez, ejercer el diseño mismo como un generador crítico que invite a la reflexión y a la crítica, valiéndome de lo cómico como recurso creativo. " Y es que la comicidad, y la risa que suscita como acto de libertad, son incompatibles con el dogmatismo, el fanatismo y el autoritarismo. De ahí la importante función social de lo cómico como arma crítica, tanto en la vida real como en el arte y la literatura." (Sánchez-Vázquez: 1992, 232) ...por ende, en el diseño también.

SÁNCHEZ-VÁZQUEZ, Adolfo, Invitación a la estética, Grijalbo, México, 1992.

miércoles, 19 de agosto de 2009

¡¡¡¡El adulto mayor debe viajar sentado en el metro capitalino!!!!


Ya hace algunos ayeres, inicié un recorrido en metro alrededor de las 2:00pm, partiendo de la estación de metro Auditorio a el Rosario y de regreso hasta Mixcoac.


Emprendí esta tarea con el objetivo de observar las reacciones de los usuarios del metro que se apropian arbitrariamente del asiento reservado y pedir que se levantasen si algún adulto mayor fuera de pie, así como también fui con la intención de apropiarme de un asiento reservado y cederlo a algún viejecito.


En la estación Auditorio el asiento estaba ya ocupado por un joven, que por supuesto no estaba embarazado ni discapacitado. Miré alrededor a las personas que iban de pie para ver si algún adulto mayor se encontraba en el vagón (aunque el asiento sea reservado para otro tipo de personas además de adultos mayores, mi interés con el asiento es enfocarme en ellos exclusivamente, por ser, desde mi punto de vista, los menos respetados y uno de los grupos más vulnerables en esta ciudad). Durante mi recorrido hacia el Rosario fui cambiando de vagón en las estaciones San Joaquín, Tacuba y Camarones con el mismo objetivo. Durante esta parte del recorrido, a quien estuviera ocupando el asiento reservado, le pedí cederlo a 4 ancianos y una señora que creí de más de sesenta años que iba cargando muchas cosas. Hasta aquí, las personas se levantaron sin objetar, un señor se disculpó argumentando que iba distraído, los demás se levantaron sonriendo y “casualmente” se bajaban en la siguiente estación. Jajajaja ¡no puedo evitar disfrutar estas reacciones!


En la estación el Rosario yo ocupé el asiento reservado, quería observar la reacción de los demás, incluyendo la de los ancianos, para mi sorpresa, casi nadie notó que yo no debía ocupar ese asiento, una señora de la tercera edad sí me observaba con reproche (jaja o tal vez sea solamente mi interpretación), pero no dijo nada. Ya para cuando llegué a Tacuba, sin fines redentores, meramente informativos, le cedí el lugar diciéndole que no le estaba haciendo un favor, que es su derecho y lo tenía que exigir, que ese lugar es para ella, le mostré la señal que se ubica arriba del asiento e hice énfasis en que donde vea esa señal ella tiene derecho a ocupar el lugar, en verdad la señora no sabía y como que no me creyó mucho. Cambié de vagón y volví a buscar viejecitos para decirles que se sentaran y a usuarios ocupando ese asiento para pedirles que se levantaran para que un adulto mayor se sentase. No hubo nadie que se rehusara a ceder el lugar, por el contrario, parecían apenarse.

Algo que observé es que hay algunos adultos mayores que prefieren ir parados por no entrar en conflictos o controversias, algunos se negaron a sentarse aunque alguien se parara.


Existen asientos reservados en cada vagón del metro, aunque no son suficientes, tomando en cuenta que uno de cada diez habitantes del Distrito Federal es un adulto mayor, y que además, la señalización (donde la haya), no basta para que se concientice sobre la relevancia de esos asientos. Prácticamente me atrevería a decir que el asiento reservado no existe aunque esté señalado. Hubo gente muy cordial que cedió el lugar cuando se le solicitó, pero también lo hicieron desde otros asientos sin que fueran reservados. Por tanto, falta comunicación, falta información y sensibilización... Y ahí es donde creo que el Diseño puede involucrarse y aportar... ¿cómo? ¡¡¡ajá!!! luego le sigo...