domingo, 30 de enero de 2011

Oda a la vecindad... a mi vecindad condominal





Érase que se era, un edificio color ostión, ubicado casi junto al remozado circuito bicentenario, ese circuito que vio pasar ballenas de concreto por más de un año, ese circuito que viene de Churubusco y pasa por San Antonio para poder llegar a Benjamín Franklin, esa avenida que se hacía llamar Patriotismo y que desde hace poco lleva un apellido nauseabundamente falso, desde donde se pueden alcanzar a escuchar a las patrullas diciendo “abran paso, abran paso”, las ambulancias con torreta y sirena nuevas dirigiéndose al lugar del choque, los silbatos de los que con ahínco y esmero deterioran más el tránsito –y los oídos de los peatones, entre los que ha estado la que escribe-.  Una avenida donde cada domingo último de mes se pueden apreciar a los chilangos ciclistas muy entusiastas y desmañanados pedaleando  en 3 de los 6 carriles, hasta las dos de la tarde, pero que antes ocupaban los 6 carriles para darle duro al ejercicio paseador y hacían un silencio dominical aterrador hasta medio día.

En este lugar de la tierra nunca falta un “muéeeveteee pendeeeejooooo” durante el día, un “teníiias que seeeer vieeeejaaaa” ocupa el 2o lugar de los más sonados –sobre todo entre semana-.  Los rechinidos de llanta son a la noche de aquí, como los grillos a la noche del campo.  Aquí no te despiertan con su cantar gorgoriteante los pajaritos o algún gallo madrugador, aquí te despiertan los cláxones que entonan sus mejores mentadas de madre hacia ese factor misterioso y de ultratumba que provocó que no avanzaran aún teniendo la luz verde,  pero mientras esa fuerza superior ignora la luz verde y los obliga a permanecer inmóviles atravesados como una infinita serpiente a la cual le importan un cacahuate los “cruces de cortesía” que reposan bajo su panza, los automovilistas entran en una vorágine de emociones iracundas de impulsos asesinos, donde todos se van contagiando, y así unos y otros, en contrapunto, mantienen un claxon sostenido y la mandíbula desencajada hasta que pueden avanzar un metro en 5 segundos, y de ahí volver a tomar vuelo y repetir la catarsis.

Y hablando de esos circulitos de cordialidad en potencia - ¡ja! que bien merecerían dedicarles un solo relato en otra ocasión-, esta avenida cuenta con tantos “cruces de cortesía”, que más que una señal de tránsito, son un símbolo que representa al dulce y tranquilo chilango contemporáneo.  También desde aquí se pueden vivir –literalmente- a los muchos motociclistas que pasan al rededor de las 11 de la noche dominical a hacer vibrar el reencarpetado del bicentenario, igual que al tierno don que pasa todos los sábados por la mañana, con su alentador altavoz en mano, a compartirnos las noticias de asesinatos, descuartizados y violados de la semana, el señor de los camotes que al parecer hizo un estudio de a quién le puede resultar más incómodo, y cada noche se posiciona bajo la ventana de la sala a pitar desenfrenadamente hasta acabar con mis oidos, mientras una vecina, se asoma cual Rapunzel defeña atrapada en su pent house –ahora en venta, pido fanfarrias- y grita desde su ventana, con una dulce voz que compite con los autos y con los cláxones de Patriotismo para poder ser escuchada: “señoooooor, hágame cinco plátanooos con lechera y sin mermelada ¿sí? ahorita le bajan el dinerooo”, el pitido del carrito calla, el pitido de Pirunzel pidiendo camotes lo ha opacado, la adolescente hija de Pirunzel baja obligada y con cara de idem a pagarle al señor de los camotes, el señor de los camotes se despide de mí, dedicándome el último pitido de la noche, largo, cerca ¡muy largo y muy cerca! Mi tímpano perece.

En este mismo punto que ahora en Google maps se puede ubicar a la perfección, a lo lejos se escucha otra dulce voz que entona “pida sus ricos y deliciosos tamales oaxaqueños, tamales calientitos…”, al mismo tiempo que por el interfon me dice una señora que quiere compartir conmigo la palabra de Dios, mientras tocan padre e hijo la tambora formados atrás de la compartida señora, esperando su turno para tocar el timbre…y así existen una infinidad de eventos que ambientan visual y sonoramente a esta parte de la ciudad, donde se encuentra encallado en las piedras de concreto, el edificio color ostión crudo que no he olvidado que es el motivo de que la que escribe, haya abierto un nuevo documento para relatar su triste historia.

A este honorable edificio rodeado de tanto movimiento y folclor, lo vinieron a visitar por la noche personas que no fueron invitadas a pasar, pero que entraron por la puerta del lobby gracias a la imprudencia y falta de juicio una vez más deeeeee, deeeeeeeeeeee… ¿¿¿¿deeeeeeeeeeeeeeeeee????
…¡efectivamente público conocedor! ¡¡¡¡Adoptada es la respuesta correcta!!!! La Thalía de la Benito Juárez, nuestra Thalía decidió hace dos días darles las llaves a los de la compañía telefónica que contrató -porque que con otra compañía le cortaron el teléfono y la portera ya se quejó de recibir llamadas para Adoptada porque debe tantísimo a C&A (jajajajajajajajajajajajaja)- así es que haciendo gala de sus dos neuronas en coma y de la pereza de bajar a abrirles dos, tres, cinco veces a los trabajadores… pues primero asignó a uno de sus gremlins seisañeros a que bajara a abrirles ¿¡y como por qué no, verdad!? Después decidió, con la última neurona sancochada en el aceite de aquel memorable bistec ¡que mejor les daba las llaves para que los de Axtel entraran y salieran libremente y cuantas veces lo requirieran!

¿Qué pasó después? Lo ignoramos todos, pero anoche como a las 2am llegaron las visitas, abrieron con llave(s), de la cochera se llevaron dos bicicletas de montaña y una escalera de esas plegables y salieron por la cochera dejando las puertas de par en par y con las nachitas de mi auto al aire… Hoy, como ya es tradición en el edificio, cada año casi siempre en el primer trimestre, alabamos con ofrendas monetarias al cambio de combinación y nuevos juegos de llaves… gracias a personajes como dulce nana Mari and the beanstalk que ha dejado las llaves pegadas -¡por fuera!-, a una ex muchacha vengativa y rencorosa que envió a sus compas con juego de llaves y todo a limpiar su honra y el depa del patrón, y ahora la terna la completa Adoptada ¡Adoptadita de mis amores! ¿qué haría yo sin ti? 

Porque eso no es todo, ahora el esposo de la portera tuvo que ir corriendo (porque una de las bicicletas robadas era de él), a comprar un súper candado, para que además de las mil combinaciones en el lobby, a la puerta de la cochera -automática y con dos travesaños- ahora se le adorne como cereza en malteada, con un bonito candado color oro y que el hecho de que sea automática o no, pase a ser un factor intrascendente, todo sea en pos de estar “más seguros”, ¡porque claro, todo mundo sabe que el candado dorado hace la diferencia!  Y así, yo he de sufrir mi pena sola, sufrir este encierro impuesto y obligado por la maldita democracia condominal, ahora para salir hay que sortear combinaciones y pruebas anti robo que toman más tiempo que llegar a mi destino.  Todo porque todo mundo tiene miedo de la inseguridad y no han entendido sus mentecitas chiclosas que la única que representa una temible inseguridad para este edificio es Adoptada (llanto desgarrador)


¡antes muertos que asaltados y que robados y que ultrajados!
Es la verdad, porque somos así, nos gustan los candados y nos gusta no saliiiiiiir…
 (musicalizado tipo María Isabel)

4 comentarios:

  1. Mi querida Sofía, gracias por recordarme cuán nefasta puede ser la gente taruga que aun habita el planeta. De esas hay por todos lados. Justamente donde trabajo hay más de un par, jajaj! En fin, he estado indagando dónde hay cajas de colores super "guai", quiero enviárselas a Dios para que ilumine a esta gente.
    Recibe los mejores deseos desde Tijuana, versión chiquita pueblerina del D.F.

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  2. jajajajaja! esta increible el DF para vivir, eh?!! jajajajaj guuuacccc!! es curioso, leo tu tan urbano relato y me veo ya tan lejos de ello que...BRINCO DE ALEGRIA!!! jajajajajajajaja
    Lamento que te haya tocado una vecina TAN estupida, inconcevible, verdaderamente, increible, al menos se apeno?
    Beso grande desde mi tranquiliisima casa donde los pajaros si es lo primero que oigo en el dia, hst tu ruidosisima ciudad (que alguna vez fur mia!)

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  3. esta poca madre hermanita, qué lastima que ahí te tocó vivir, jijijiji.... pero qué bueno que sirve pa inspirar tus escritos!!!!!!!!

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  4. ufa! más vale tarde que tardísimo! Annaaaaa! te saludo hasta Tijuana! :D
    Pal, no, no se apenó... al contrario, típico, se puso toda digna y se ofendió pffff! saludos hasta donde brincas de alegría con pajaritos ;P
    Tavo, pues como diría la Pacheco: aquí nos tocó vivir, jeje y no está feo, está interesante jajajajaja

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